Si me queréis, irse

Fotograma de 'Léolo' (1992), la obra maestra de Jean-Claude Lauzon.

Fotograma de ‘Léolo’ (1992), la obra maestra de Jean-Claude Lauzon.

¿Cuál es el afán de un escritor? La pregunta parece fácil: ser leído. ¿Ser leído y ya está? Pues no. En la mayoría de los casos, hay más incentivos. “Escribo para que me quieran más”, decía García Márquez. Michel Houellebecq afirma sin rubor que busca la alabanza de sus lectores. “¿Por qué escribe usted?”, le preguntaba Nando Salvà en una espléndida entrevista en el DOMINICAL de El Periódico de Catalunya. “Porque me gusta el aplauso de la gente. Si tuviera que escribir sin ser publicado y leído, no creo que lo hiciera”, confesaba el escritor francés. Esta satisfacción del ego parece un combustible fundamental para el ejercicio de la literatura. Además, los novelistas suelen ser grandes conversadores y, aunque lo nieguen públicamente, les encanta dar entrevistas de promoción. Les hace sentir importantes. Pero no todos son así, claro. Siempre ha habido escritores obsesionados con vivir escondidos, con desaparecer. Queda su obra y nada más. Enrique Vila-Matas ha escrito mucho sobre la vocación escapista de estos escritores (Bartleby y compañía es un libro imprescindible para comprender el fenómeno). Los más célebres son, sin duda, J.D. Salinger, Thomas Pynchon y B. Traven (autor de El tesoro de Sierra Madre y personaje imposible de rastrear por las decenas de seudónimos que llegó a utilizar).

La literatura canadiense también cuenta con su particular perro verde: Réjean Ducharme. El huraño autor de El valle de los avasallados (la extraña y genial novela que inspiró la extraña y genial película Léolo) lleva 40 años sin dar una entrevista. Tampoco consta que se le haya hecho ninguna foto en todo ese tiempo. Ni siquiera su editor en Montreal ha mantenido nunca una conversación cara a cara con él (ni cara a cara ni por teléfono). Su prosa, llena de juegos de palabras, hace muy difícil su traducción, aunque desde hace unos años la pequeña editorial Doctor Domaverso tiene el meritorio empeño de acercar a este singular autor al público hispano. En su 70º cumpleaños Radio-Canada le dedicó un breve pero enjundioso reportaje. Por suerte, cuenta con subtítulos en español y lo enlazamos aquí. Puede parecer el falso documental sobre un escritor misterioso. No lo es. Todo es rigurosamente cierto.

Señoras y señores, con ustedes: Réjean Ducharme.